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El Senado rechazó el mega DNU de Milei

En un final anunciado, el Senado rechazó este jueves el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 de desregulación de la economía. Es la primera vez que a un presidente en ejercicio se le vota en contra un DNU. Ahora, la estrategia de Gobierno de Javier Milei dependerá de lo que ocurra en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo tendrá un poco más de margen para conseguir una aprobación que ratifique el decreto, aunque nada está garantizado.

El kirchnerismo junto a los senadores de los bloques federales y un par de radicales aportaron los 42 votos para rechazar el mega decreto que cosechó 25 adhesiones entre La Libertad Avanza, sus socios del Pro, y la mayoría de los radicales. En tanto, los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, la cordobesa Alejandra Vigo junto al radical Maximiliano Abad se inclinaron por la abstención.

Previo a la sesión, hubo presiones para tratar de restarle quórum al kirchnerismo. Fuentes legislativas aseguraron que varios senadores provinciales recibieron llamados no sólo del oficialismo sino desde el propio Ejecutivo. Aunque no tuvieron mucho efecto porque la reunión arrancó con la presencia de senadores de distintos espacios.

Ya en el debate hubo posiciones que causaron sorpresa como la expresada por Martín Lousteau, presidente del radicalismo, quien votó en contra del DNU porque es «inconstitucional». «Son más de 300 artículos, deroga más de 80 leyes, no tenemos más nada que discutir», agregó el senador, quien citó a Raúl Alfonsin al apuntar que «las formas son el fondo» de la cuestión.

La cordobesa Alejandra Vigo, esposa de Juan Schiaretti, se abstuvo en la votación, pero durante el debate explicó, que si bien comparte «muchos de los aspectos» del DNU, «es imposible y sumamente inviable considerarlo a libro cerrado». Mientras que su compañero en el bloque de Unidad Federal, Edgardo Kueider fundamentó su rechazo al mega decreto al resaltar que «hay una amplia coincidencia en que es inconstitucional».

Luis Juez, presidente del bloque Pro, defendió el decreto y cuestionó el giro de la política al apuntar que «antes se hacía la vista gorda» ante la llegada de cada DNU. «Ahora todos somos rigurosos examinadores de la Constitución», completó el cordobés.

Por su parte, Eduardo Vischi, jefe de la UCR, confesó que su intención era aplazar el tratamiento del DNU. «No es el momento de rechazarlo es un mensaje muy malo para el país», dijo el correntino, quien le reclamó diálogo y consenso al Presidente. «Si su idea es mandar un proyecto de ley, maltratar a los legisladores y gobernadores, e intentar que se rechacen sus leyes porque le va a dar rédito electoral, es de corto plazo y la paciencia también se agota», agregó.

Desde el kirchnerismo, José Mayans cargó duro contra Milei y le pidió que «no cierre el Congreso» y pidió que «se declare la invalidez del decreto porque es nulo de nulidad absoluta ya que se toma atribuciones que son del Poder Legislativo». Anabel Fernández Sagasti justificó el rechazo de su bloque al advertir que «si se dejaba este antecedente y que el Ejecutivo se arrogue facultades legislativas se iba a tener que cerrar el Congreso. Y desafió al Presidente al apuntar que «si está tan seguro de sus ideas que se anime al debate».

Pero Ezequiel Atauche, jefe del bloque de La Libertad Avanza (LLA), salió a cruzar al kirchnerismo al advertir «cuando no gobiernan no quieren dejar gobernar». «Lo que más les duele es que estamos haciendo las cosas bien porque los números nos dan y nos cierran», completó el jujeño.

Justamente, Atauche abrió el debate con una moción de orden pidiendo postergar por un tiempo determinado el tratamiento del decreto que firmó Milei en diciembre pasado. Pero no fue claro en su mensaje ya que no sabía si la postergación debía ser por 15 o 20 días.

La propuesta no prosperó y fue rechazada por 41 votos a 30, un resultado que marcaba un poco cómo terminaría la votación del decreto y anticipando también los rechazos de Carlos «Camau» Espinola, de Unidad Federal; la rionegrina Mónica Silva y los senadores de Santa Cruz José María Carambia y Natalia Gadano, que responden al gobernador Claudio Vidal.

A ellos se agregaron la neuquina Lucila Crexell y la chubutense Edith Terenzi. Mientras que Martín Lousteau ya anticipaba la sorpresa siendo el único radical que votaba a favor de avanzar con el tratamiento del DNU.

Vale aclarar que la dura derrota del oficialismo ya había sido anticipada por Villarruel al Ejecutivo varios días antes del comunicado difundido por la Oficina del Presidente cuestionando el compromiso de la vicepresidenta. Eso fue lo que le causó sorpresa cuando se anotició del enojo presidencial en momentos que buscaba al menos convencer a los bloques federales de postergar la sesión una semana.

«Victoria ya le había dicho al Ejecutivo que no lo podía sostener más. Los propios aliados ya nos estaban pidiendo la sesión para tratar el DNU. No venimos a cerrar el Congreso, ni tampoco somos Cristina Kirchner», dijo una importante fuente de la presidencia del Senado.

Pero más allá de la posición que la vicepresidenta quiso dejar trascender, el clima en el Senado estaba tenso desde el momento que el Gobierno emitió el controvertido comunicado y el ministro del Interior, Guillermo Francos, lo empeoró cuando dijo que «tal vez haya sido un error ceder a esa presión» de la oposición.

En rigor, la vicepresidenta no tenía muchas salidas porque al oficialismo se le habían vencido todos los plazos, más allá de que era habitual que los DNU queden pendiente de tratamiento, hay un centenar que no fueron tratados de la gestión de Alberto Fernández.

El DNU ingresó el 5 de enero al Congreso y la comisión bicameral de Trámite Legislativo, que debía dictaminar sobre el tema, se demoró en constituirse por una maniobra del presidente de Diputados, Martín Menem, quien recién el 19 de febrero designó a los representantes de la Cámara baja. La bicameral tenía 10 días para tratar el decreto a partir de su ingreso al Congreso y cumplido ese plazo, cualquiera de las cámaras había quedado habilitada para tratarla en el recinto.

Acorralada por la presión del kirchnerismo y los bloques federales que podían reunir el quórum en cualquier momento para rechazarlo, Villarruel tuvo que incluir el DNU en esta sesión para evitar reducir el impacto y mantener el diálogo político con los bloques no K. Ahora será tarea de Martín Menem resolver si logra conseguir la aprobación que ratifique el decreto o si la Cámara baja ratifica el rechazo.

fuente: Clarin

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