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En la Casa Rosada hablan de un “operativo demolición” contra la candidatura de Alberto Fernández

El Gobierno está en estado de ebullición por un nuevo capítulo de la interna política. Las críticas sistemáticas del dirigente bonaerense causaron un gran malestar. “La gente no come vidrio y nos va a cobrar esto”, aseguran en el entorno presidencial

Los ataques sistemáticos de Andrés “Cuervo” Larroque a Alberto Fernández agotaron a la parte del Gobierno que tiene su base de poder en la Casa Rosada. Hay hartazgo y cansancio. Entienden que es parte de una escalada del kirchnerismo para bajar la candidatura por la relección, pero creen que esas críticas feroces lo único que hacen es dañar más a la administración nacional.

El titular del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires hace públicas sus cuestionamientos al Presidente en forma reiterada. En Balcarce 50 tienen en claro que no es un lobo solitario, sino que actúa en línea con una idea que tiene el aval de Máximo y Cristina Kirchner. En el kirchnerismo nadie actúa solo.

“Lo que dice el Cuervo habla de sus mandantes. No es un lobo. Es una hiena que hace de lobo”, sentenció un funcionario nacional con despacho en la Casa de Gobierno, donde el malestar es muy profundo. Las críticas del kirchnerismo ya son un clásico para la convivencia del Frente de Todos, pero lo que llama la atención es que siempre provengan del mismo dirigente.

El jefe de Estado no responde a los cuestionamientos en forma directa. No entra en la confrontación. Lo único que sigue diciendo es que puede llegar a ser candidato en las próximas elecciones y eso para el kirchnerismo, más que duro, es insoportable. No pueden entender cómo no se baja y abre el juego para que el peronismo comience un proceso de reorganización sin él.

Los funcionarios que frecuentan al Jefe de Estado repiten lo mismo. “No se va a bajar ahora. No va a decir nada hasta mayo o principios de junio”, explicó un ministro. Y acotó: “Es lógico que no sea, pero si lo dice ahora pierde cualquier tipo de discusión sobre el control de la lapicera”.

En el Frente de Todos tienen en claro que la lapicera la tiene Cristina Kirchner, pero advierten que Fernández estirará su definición para lograr tener poder de negociación en el momento del armado de listas. Si se baja ahora, se quedará sin poder para terminar la gestión y para influir en el armado electoral. No lo hará solo para darle el gusto al kirchnerismo.

En su última aparición pública, el “Cuervo” Larroque dijo que le quedan “dudas de que el Presidente tenga intenciones de que el peronismo gane”. Además, aseguró que “el único paso que hay que dar es que Cristina sea candidata”, ya que “lo demás es enredar a la gente en un debate confuso”.

“Ese operativo demolición de la figura del Presidente no lleva a ningún lado. La receta del enemigo es romper el Frente de Todos. Si somos funcionales a eso nos va a pasar lo mismo que en 2015. La gente no come vidrio y nos va a cobrar esto”, sentenció un importante funcionario nacional con acceso directo al despacho presidencial.

Es una guerra sin trincheras donde los ataques provienen del campamento K y hacen ruido en todo el Gobierno. “Nos estamos haciendo daño nosotros solos. Esto nos hace mierda”, se sinceró un ministro nacional. Cerca de Alberto Fernández jugaron con la ironía. “Es Larroque. No le damos trascendencia. Ni siquiera representa a La Cámpora. No representa nada”, aseguraron.

El enojo se propagó por todo el círculo presidencial. “Quieren obediencia y se encuentran que ya no manejan el poder. Apenas lo comparten. Y eso los enfurece. Lo único que hace Larroque es mostrar su grado de impotencia y frustración”, fue la síntesis de un funcionario en Balcarce 50.

Otro nombre propio cercano al Presidente se expresó en la misma línea: “Es un pobre alcahuete que logra su ratito de fama insultando a diestra y siniestra”. A diferencia de otras oportunidades, esta vez la repetición de las críticas a Fernández hicieron estallar el enojo en los pasillos de la Casa Rosada.

En medio de la interna caliente que atraviesa al Gobierno, la realidad del país es preocupante. Sobre todo lo que sucede en Rosario, donde en las últimas horas mataron a un chico de 12 años, hirieron a otros tres y vecinos del barrio donde ocurrió saquearon y prendieron fuego dos casas donde se vendía droga.

La ciudad santafesina está viviendo un momento de absoluto descontrol por la propagación del narcotráfico. Todos los días hay un muerto por una acción criminal. Los narcos siembra miedo y se muestran impunes al mismo tiempo que el gobierno rosarino y santafesino siguen exigiendo medidas concretas por parte del gobierno nacional.

En Buenos Aires, a 300 kilómetros de los ataques narcos que sacuden la agenda pública, la interna del peronismo llega a su punto de ebullición casi todos los días. Son dos agendas paralelas en un año electoral. Dos realidades opuestas que choca en la cúpula del gobierno nacional.

fuente: InfoBAE

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